domingo, 11 de octubre de 2009

Domingo mañana feriado pero domingo. Tengo algunos problemas económicos. Pago las cuentas, me queda poca plata. Me doy cuenta ahora. Debería hacer algo con eso. Buscar más trabajo. Cobrar mejor. Ya mandé los guiones pero no tuve respuesta. Esta hora me pone ansioso. No mal. No bajón. Un poco ansioso. Como de cosas a resolver, proyectos que debería tener, la plata de que debería ganar. Tendría que zafar hoy, que mañana es feriado, pero no zafo. Recibo un mensaje de Nico: "traete un joistick y armamos un torneo entre todos. estamos en lo de lean."
Ayer el diluvio arruinó los planes. No había planes pero no creo que la gente que pensaba salir haya salido. Yo pensaba salir y al final no. Miré el partido en casa, tranquilo, porrito, un campari, y después la lluvia. Mal. Le mandé un mensaje a Mariana y vino. Dijo que "las chicas no querían salir, con esta lluvia...". Así que vino a casa. Así que estoy desde ayer encerrado acá, clavado en el sillón, sin mucho que hacer, sin poder arrancar. Tampoco hay que arrancar, pienso, si hoy es domingo y mañana es feriado.
Mariana se fue después del mediodía. Todo bien que haya venido. Todo bien que se haya ido después del mediodía. Incluso se podría haber quedado más, que no me molestaba. Lo que me molesta, lo que me incomoda, es no saber cuándo se va a ir. No sé si me explico. Es que pienso que no se va a ir nunca, que voy a tener que echarla o hacerle saber que ya es momento de irse, o simular que soy yo el que tiene que salir. Tengo como una cosa de pensar que se va a instalar. Después cuando se fue me quedé un poco así como raro. Clavado en el sillón como ahora. Pensando que otra vez solo en casa y en que qué iba a hacer. Entonces pensé en Violeta, que qué raro que no llamaba, que no llamó en estos días, que en un momento con Mariana en casa me puse nervioso pensando que Violeta podía llamar y que en verdad no era motivo para estar nervioso, porque qué onda, no tengo nada que ocultar a nadie. En una conversación con Mariana, sin dar detalles, le dije que tenía una ex reciente, con quien todavía a veces me veía y que en esos días habíamos pasado algunos momentos juntos por el tema de la abuela. Entendió creo, no sé. Qué va a decir. No es momento ni tiene derecho de decir nada. Mariana es cariñosa conmigo. De pronto estamos en la cama y hace una caricia en la espalda. Cariños innecesarios. Digo, que no son parte del sexo ni nada. Que son cariños porque es buena o porque le gusto o porque está todo bien. Tiene ciertas consideraciones muy dulces. De preguntarme cómo estoy enserio o mostrarse interesada por mis cosas. Sobre todo es un tono de voz con el que hace comentarios sobre las cosas que le cuento o una manera de hacerme preguntas. Y esa sonrisa que es una gran tranquilidad, una sonrisa de esa boca un poco grande pero no grande de más que tiene, de dientes parejos, una sonrisa blanca, que va muy bien con esas carcajadas de primavera que hace cuando se ríe. Es más chica y se nota quizá porque parece inocente. Mariana es eso. No digo inocente mal. No digo que crea en cosas que yo ya no. No podría enumerar esas cosas. Pero se nota algo así como que ella cree, en algo, se le nota en el cuerpo, con la piel, tiene un manejo de sí misma que lleva algo así como de ilusión. Y yo no. Creo que lo mío es más tosco. Pero de pronto, acá se ve, si no para qué voy a estar escribiendo esto, que algo de ella me lleva a quedarme, no sé, aunque piense que quiero que se vaya, espero que se vaya, que me deje solo otra vez con mis cosas, mi computadora, mi casa, mis cigarros, el porrito. Pero se fue y me quedé clavado en el sillón, hace horas mirando la tele, hasta que ahora se me ocurre escribir y resulta que este post es casi todo sobre ella.

5 comentarios:

Fernanda dijo...

Muy tierno.

juanfurlo dijo...

una vez me dijo un amigo: al mundo se viene a resolver problemas y a pagar cuentas.

saludos, juliano!

Julia dijo...

Me encanta! Qué bueno que haya varones que hablen así de las chicas.

Barduhau dijo...

el post me dejó el sabor del campari en la boca. amargo pero dulce. y de un rojo intenso, como me imagino los labios de violeta.

Anónimo dijo...

ay! a mi me encantó el comentario de barduhau