viernes, 16 de octubre de 2009

Son poco más de las diez de la mañana. Estoy en un bar. Espero a Violeta. Me pidió que nos veamos. Hablar. No en tu casa ni en la de mi vieja, dijo. Bueno. Acá estoy. Debería haber llegado y media y son y treinta y siete. Yo llegué un poco antes. Leí diarios y el olé.
Estoy un poco cansado de todo esto. Del mismo sabor de siempre. Aburrido de contar la misma historia. Los problemas. Los encuentros. Hablar otra vez de qué. Ella dice que no muestro ningún tipo de interés, que soy parco, que no la traté bien en estos días en que ella volvió "y te necesité tanto". Yo podría decirle tantas otras cosas. Por qué soy así con ella a esta altura. Pero me aburre dedicarle las explicaciones.
Ahí viene. La veo venir. Apaga el cigarillo. Entra.

2 comentarios:

flor dijo...

¿Por qué sos así con ella a esta altura? Curiosidad de lectora del blog, nomás...

matias dijo...

mandala a la mierda! a mi ya me rompio los huevos y solo te leo. vos que te la tenes que bancar todos los días no entiendo cómo hacés.